Ir al contenido principal

La historia de las incubadoras kuwaitíes

De acuerdo con el periodista y editor de Harper's Magazine John MacArthur, el 2 de agosto de 1990, el mismo día que el ejército iraquí avanzó tomando la totalidad de Kuwait, el doctor Asan al Ibrahim, ex ministro de Educación y profesor de Política Internacional de la Universidad de Kuwait, se encontraba casualmente en Washington asistiendo a una conferencia. Al Ibrahim se reunió con algunos compatriotas en la embajada de su país para planear cómo responderían a la agresión. Poco después se formó el grupo Citizens for a Free Kuwait (Ciudadanos por un Kuwait Libre) y Al Ibrahim fue nombrado presidente. Su primera acción no fue, como en otros casos, formar una guerrilla o ir a las Naciones Unidas a protestar, sino contratar, el 10 de agosto, los servicios de la poderosa firma británica de relaciones públicas Hill & Knowlton (H&K). Esta empresa había tenido como clientes a Baby Doc Duvalier de Haití, al gobierno Chino tras la masacre de Tiananmen y a Exxon Valdez el 24 de marzo de 1989.

   El objetivo era influir en la opinión pública estadounidense a favor de una intervención militar en el Golfo Pérsico que los ayudara a expulsar a las tropas de Saddam Hussein y a reinstalar a la familia Al Sabá en el poder. Además de H&K, el gobierno kuwaití contrató a otras seis agencias de relaciones públicas (...) Ciudadanos por un Kuwait Libre tuvo la tarea de crear la ilusión de que numerosos estadounidenses se organizaban para manifestar su apoyo a la liberación de ese emirato. Esta organización reportó al Departamento de Justicia de Estados Unidos que había recibido 17 861 dólares de 78 contribuyentes estadounidenses y canadienses, y 11 852 329 del gobierno kuwaití. H&K cobró una cifra estimada en alrededor de un millón de dólares mensuales (10.8 millones fue supuestamente el total) para crear una poderosa campaña multimediática que calcó temas del pasado, como las denuncias británicas de matanzas de bebés por los alemanes en la Primera Guerra Mundial, y que produjo rumores o historias manufacturadas que los noticieros difundieron como si se tratara de noticias.

   Mientras se bombardeaba al público para convencerlo de la necesidad de una guerra, la empresa Wirthlin Group llevaba a cabo encuestas diarias para identificar qué mensajes resonaban más, evaluar el pulso emocional del público y valorar la eficacia de la propia campaña, desde sus eslogans, temas y asuntos hasta el vestuario,el corte de pelo y la apariencia de los miembros de la familia real kuwaití. Dee Alsop, un ejecutivo de Wirthlin, comenta en el documental To Sell a War, de la Canadian Broadcasting Corporation, que la afirmación de que "Saddam Husseinera un loco que había cometido atrocidades en contra de su propio pueblo y que tenía el potencial de atacar a sus vecinos" había logrado influir en el público estadounidense, por lo que fue elegida como el tema de la campaña. H&K también descubrió, gracias a un estudio que costó un millón de dólares, que el hincapié en las atrocidades era el medio más efectivo para ganar el apoyo popular a la acción armada. Pero la campaña de H&K, cuyo director era Craig Fuller, el ex jefe de personal de George Bush cuando era vicepresidente, no se limitó a anuncios comerciales ni a campañas informativas, sino que consistió en una ofensiva de desinformación sin precedentes que se valió de una cantidad de estrategias convencionales y extraordinarias. H&K distribuyó decenas de miles de camisetas y calcomanías con el eslogan "Free Kuwait" (Liberen a Kuwait); envió por correo doscientos mil ejemplares del libro The rape of Kuwait (La violación de Kuwait) a las tropas estacionadas en el Oriente Próximo, organizó entrevistas con funcionarios depuestos del gobierno kuwaití  y distribuyo fotos de pozos petroleros incendiados y de aves bañadas en petróleo.

   Saddam Hussein alcanzó la fama como el "villano del mes", como dijo Gore Vidal; y según el Pentágono, y su caja de resonancia en los medios corporativos, era un déspota con el potencial de conquistar la región y amenazar al mundo entero con su violencia y el control del petróleo. Pero como escribe Noam Chomsky: "¿Cómo es posible que el mismo ejército que no pudo derrotar a Irán (poco después de una revolución y de desgarradoras purgas de sus cuadros militares) con la ayuda de Estados Unidos, la URSS, varios países europeos y todos los ricos emiratos del Golfo, súbitamente fuera una amenaza para el mundo?" (Media control, p. 63)

Pero la verdadera campaña de propaganda arrancó el 10 de octubre de 1990, cuando el Congressional Human Rights Caucus (Grupo del Congreso para los Derechos Humanos) sostuvo las primeras audiencias en Washington para denunciar las transgresiones a los derechos humanos por parte de las tropas iraquíes en su invasión. Aparentemente estas audiencias eran procedimientos oficiales del Congreso, pero este grupo, dirigido por el representante demócrata de California, Tom Lantos, y el representante republicano de Illinois, John Porter, no era más que otra invención de H&K: una organización que se valía de las credenciales de congresistas de algunos de sus miembros, pero no era un comité del Congreso (por lo que mentir ante éste no era un crimen), sino que había sido creado para hacerle eco a la campaña de propaganda, como un escenario para un psicodrama mediático que habría de crear en el Zeitgeist del pueblo estadounidense condiciones que precipitarían a una devastadora aventura bélica.

   El testimoni más poderoso, controvertido y promocionado ante ese comité fue el de una joven kuwaití de quince años que fue presentada sólo como Nayira, debido a que, según el comité, de revelar su apellido su familia en Kuwait corría peligro de represalias por parte de las tropas de ocupación iraquíes, Nayira declaró que había trabajado como vouluntaria en sala de maternidad del hospital Al Addan de la capital kuwaití durante la ocupación. Allí supuestamente presenció cómo soldados iraquíes habían sacado a quince bebés de sus incubadoras y los habían dejado morir en el "piso frío", para robarse las incubadoras y enviarlas a Irak. Aparentemente, la historia de los bebés se mencionó por primera vez en el London Daily Telegraph el 5 de septiembre, donde un ministro del gobierno kuwaití aseguraba que los iraquíes habían sacado bebeés prematuros de incubadoras para embarcarlas a su país. John MacArthur señala que dos días más tarde Los Angeles Times publicó una nota proveniente de la agencia Reuters en la que una mujer identificada únicamente como Cindy, que decía haber sido evacuada de Kuwait junto con otros ciento setenta estadounidenses, aseguraba haber visto cómo los iraquíes golpeaban y mutilaban kuwaitíes, robaban equipo médico y sacaban bebés de incubadoras.

   La comparecencia de Nayira fue organizada por Ciudadanos por un Kuwait Libre, pero la puesta en escena se debió a una empleada de H&K, Lauri Fitz-Pegado, quien además se encargó de que el video del evento fuera distribuido a los medios y presentado como si fuera una noticia y no un promocional. Fitz-Pegado había organizado antes un Día para la Información sobre Kuwait en veinte universidades (12 de septiembre) y un domingo de plegarias para Kuwait en diversos estados de la Unión Americana (23 de septiembre). Como apunta Susan Trento, la ironía era que en propio Kuwait habría sido ilegal organizar un día de plegarias cristianas o judías. (The power house, p. 382). Pero el golpe maestro de H&K fue lograr que supuestos testigos de las atrocidades de la ocupación iraquí se presentaran ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. H&K logró tener acceso al recinto antes de la sesión del 27 de noviembre, la cual originalmente estaría dedicada a discutir una resolución concerniente al problema palestino. Como describe el periodista Arthur Rowse en el Columbia Journalism Review, cuando los miembros del Consejo entraron a la sala descubrieron que las paredes estaban cubiertas con imágenes de las presuntas atrocidades cometidas durante la ocupación iraquí, incluyendo fotos de víctimas kuwaitíes de la tortura ("How to build support for war") A pesar de las protestas de varios miembros del Consejo (nunca antes en la historia de la organización se había permitido un show semejante en este recinto), Thomas Pickering, el embajador estadounidense, que fungía como presidente del Consejo en esa ocasión, permitió a los supuestos testigos de las atrocidades comparecer tanto en la sesión de la mañana como en el de la tarde. Entre los convocados a comparecer estaba un tal doctor Issa Ibrahim, el testigo número tres, quien aseguró que bajo su supervisión, durante la semana de la invasión, habían sido enterrados ciento veinte bebés, y que él había enterrado personalmente a cuarenta que habían sido sacados de sus incubadoras. Al término de la guerra se reveló que el doctor Ibrahim en realidad era el cirujano dentista Ibrahim Behbehani, director de la Luna Creciente Roja (el equivalente gubernamental de la Cruz Roja en algunos países musulmanes). Behbehani confesó entonces al corresponsal John Martin , de la cadena ABC, que no podía asegurar que los bebés que murieron durante la ocupación hubieran sido sacados de incubadoras, y que no tenía documentación alguna para demostrar que algo semejante hubiera ocurrido. Otros testigos de H&K que usaron nombres falsos incluían a Fátima Fahed, la testigo número uno, quien en realidad era Fátima Mutawa, esposa del ministro de Planeación de Kuwait y conductora de un programa televisivo. Y Fawzi al Sultán, quién fué presentado como Fawzi Badr, había sido vicepresidente del Banco Mundial.

   Aparentemente muy pocos pudieron ver a través de la escenografía y las actuaciones, ya que la mayoría de los medios informativos presentaron el evento con toda seriedad y sin el menor escepticismo. Quizá la única excepción fue David Ensor, de la cadena ABC, quien hizo referencia a las presentaciones cuidadosamente manejadas de los testigos. Las declaraciones seguramente tuvieron algún impacto, ya que dos días más tarde el Consejo de Seguridad exigió a Irak retirarse de Kuwait y dio como fecha límite el 15 de enero. Dos semanas después de las sesiones en el Consejo de Seguridad, Robert Gray, el jefe de operaciones de H&K en Estados Unidos, envió un memorando a Ciudadanos por un Kuwait Libre previniéndolos de que el público estadounidense estaba perdiende el entusiasmo por la opción militar, por lo que había que presentar más "testigos" de atrocidades. Curiosamente, el término había sido entrecomillado por Gray. El 8 de enero, el House Comittee on Foreign Affairs llevó a cabo una audiencia durante la cual se habló de trescientos doce bebés asesinados por los iraquíes. La cifra inventada por H&K fue avalada sin prueba alguna por la administración Amnistía Internacional. El 12 de enero el Congreso dio luz verde para la intervención militar y cuatro días más tarde caían las primeras bombas sobre Irak.

   Como señala MacArthur, hubo quienes denunciaron la historia de las incubadoras en los medios, pero fueron ignorados. El 30 de septiembre se publicó un artículo en el periódico Seattle Times en el que un doctor palestino la desmentía. El 10 de diciembre apareció en el diario USA Today el testimonio de un doctor islandés que también la refutaba. El controvertido periodista Alexander Cockburn escribió en Los Angeles Times del 17 de enero de 1991 que lo de las incubadoras era un mito. Cinco meses después de la guerra, la historia comenzó a desplomarsgracias a varios reportajes, incluyendo uno de la cadena televisiva ABC. No solamente nadie podía ofrecer pruebas de lo que Nayira afirmaba, sino que ninguna de las enfermeras del hospital Al Addan la había visto en su vida. Cerca de un año más tarde, en enero de 1992, MacArthur y la periodista canadiense Leslie Fruman, de CBC, descubrieron y revelaron la identidad de Nayira, quién se apellidaba Al Sabá (como la familia real) y que durante el tiempo que duró la ocupación iraquí no había pasado un sólo día en Kuwait. Nayira vivía en Washington, donde su familia no corría riesgo alguno, ya que era hija de Saud Nasir sl Sabá. el embajador kuwaití en Estados Unidos.

   En una guerra que se caracterizó por su estricto y casi infalible control de la prensa y su manipulación, resulta curioso que mientras los reporteros que cubrían el conflicto debían moverse en pools coordinados, escoltados y vigilados por el ejército estadounidense, los empleados de la empres H&K tenían plena libertad de movimiento y el apoyo logístico de las fuerzas armadas para filmar "reportajes" que más tarde distribuían a los medios como video news releases (VNR) a través de la empres Medialink, la cual entonces proveía imágenes a cerca de setecientas estaciones de televisión en Estados Unidos y otras naciones (...) H&K preparo alrededor de treinta VNR que distribuyó a los medios y que fueron presentados en diversos noticieros sin jamás señalar que habían sido manufacturados por una agencia de relaciones públicas, y no por periodistas. En su edición de marzo / abril de 1991la publicación Columbia Journalism Review señala que porciones del VNR del testimonio de Nayira fueron usadas en el noticiero nocturno de la cadena NBC el 10 de octubre de 1990, con lo que se alcanzo una audiencia de treinta y cinco millones. En estos videos se mostraban supuestos testimonios de atrocidades, así como las declaraciones de personas que presuntamente estaban ocultas en Kuwait, desde donde suplicaban a Estados Unidos que interviniera militarmente para salvarlos.

   La historia de las incubadoras fue ampliamente explotada y repetida, y hasta cierto punto logró cambiar la posición del público respecto de la guerra. Seis senadores (cinco republicanos y un demócrata) citaron este testimonio como una de las razones más urgentes para ir a la guerra; el presidente Bush padre lo mencionó en cinco discursos, e incluso lo señaló como evidencia de la intención de los iraquíes de exterminar al pueblo kuwaití. Amnistía Internacional de dejó atrapar en la red de mentiras y difundió la historia en una campaña histérica de anuncios en periódicos y conferencias de prensa sin siquiera inquietarse por las muchas señales que indicaban que se trataba de una campaña de propaganda. Una de las confesiones más candorosas respecto de la historia de las incubadoras fue la del asesor de Seguridad Nacional de Bush padre, el antes mencionado Brent Scowcroft, quien declaró en 1995 al diario británico The Guardian: "No sabíamos entonces que la historia no era cierta, pero fue útil para movilizar a la opinión pública".


(Fragmento del libro de Naief Yehya, Guerra y propaganda, Medios masivos y el mito bélico en Estados Unidos)

        

  

Entradas populares de este blog

¿A qué juega Donald Trump?

La crisis de los misiles arancelarios ha sido superada..., por ahora. En todo caso, tenemos que irnos haciendo a la idea de que los chantajitos de este tipo por parte de nuestro vecino del norte serán cada vez más comunes y cada vez más difíciles de torear. Ya veremos en un mes en qué acaba todo esto. De momento, no nos queda de otra que tratar de entender ante qué clase de bicho estamos. Donald Trump, como lo describió el periodista Julio Astillero en su canal de YouTube, es un tipo "predeciblemente disruptivo". Burdo en su trato y agresivo a la hora de negociar. Muchos opinan que es un idiota. Otros piensan que ha perdido la cabeza. Pero no, ni es estúpido ni está loco. Pensar así nos impide ver lo que realmente está detrás de sus aparentes y no poco frecuentes disparates. Caer en el simplismo no nos servirá de mucho si lo que queremos es descifrar el misterio que supone conocer cuáles son sus verdaderos objetivos. Para entender por qué Donald Trump se conduce de esta maner...

La irracionalidad de la guerra

"Estamos locos, decía Séneca, tanto en lo individual, como en lo colectivo. Castigamos los asesinatos aislados, mas no la guerra." Toda guerra es una locura Ninguna guerra, por justa y necesaria que parezca, es un acto racional. La guerra es una tragedia estúpida en la que enjambres de militares, en vez de emplear sus capacidades en labores que beneficien a la sociedad, son convertidos en carne de cañón para alimentar a esa bestia insaciable que seduce y devora al ser humano desde tiempos inmemorables.  Las naciones ven comprometido su desarrollo cuando miles, si no millones de civiles ("daños colaterales") pierden la vida a causa de los combates. Gente que sólo quiere vivir en paz, sin la preocupación de que les caiga una bomba en el tejado. Ver a los niños atrapados en un torbellino de violencia incomprensible sacude como un terremoto implacable los más profundos cimientos de nuestra psique. Vidas que apenas comienzan, pero que, ya sea por la ocurrencia de algún p...

Mamá, creo que soy "WOKE"

 El otro día, platicando con un amigo, surgió durante la charla el tema de la "cultura woke". La cosa no acabó a golpes, pero tampoco del todo bien.  El intercambio de mandobles retóricos tuvo comienzo cuando mi interlocutor comentó que la izquierda en México (con la cual, dice, sigue estando de acuerdo) debe cuidarse de no seguir los pasos de el pseudo progresismo hipócrita norteamericano. El de personajes como Justin Trudeau y Barack Obama, ejemplificó. Y debe plantearse si ese modelo conviene, o no.  Para él, dicho modelo fue un desencanto global. Y agregó que, en parte debido a eso, Donald Trump está ahora en el poder.  Le pregunté que eso qué tenía que ver con México. Me contestó que la 4T, por fortuna, no ha caído de lleno en eso; que AMLO y Sheinbaum han dado prioridad a temas más importantes para el país.  No dijo qué temas eran esos, pero yo ya comenzaba a imaginarme por dónde iba la cosa. Aquí fingí cierta demencia y le pregunté qué temas habían sido p...